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El contexto de trabajo de La Aventura de la Vida en los países de Iberoamérica

Las realidades sociales y económicas de los 18 países de Iberoamérica que hacen La Aventura de la Vida son diferentes, pero muchas de sus características son comunes:

Mayor pobreza: 224 millones de pobres, 20 millones más que en la década anterior,
Un ritmo de crecimiento frustrante en la mayoría de los países de Latinoamérica,
Profundización de la dependencia externa,
Crecimiento del desempleo y del sub-empleo,
Dificultad o incluso inexistencia de acceso a bienestar social para gran porcentaje de la población.
(Datos tomados de "Una década de luces y sombras: América Latina y El Caribe en los años 90", CEPAL, 2001).

Los niños y niñas a quienes llega el Programa La Aventura de la Vida, pertenecen a los estratos más pobres de población en todos los 17 países de Latinoamérica. Pobreza que niega, entre muchos derechos, el derecho a la salud, aspecto central en el trabajo de la Red Iberoamericana de Educación sobre Drogas.

En América Latina, sólo el 56% de los niños logran terminar la educación primaria.

De los que terminan la educación primaria, sólo la tercera parte ingresa en secundaria.
Y una cifra aterradora: 40 millones de niños y niñas viven en las calles de alguna ciudad Latinoamericana.

Dónde están los niños y niñas con quienes trabajamos:

235.000 niñas y niños participan en el año 2001 de La Aventura de la Vida.

220.000 desarrollan el programa en sus escuelas, y sus profesores y profesoras son quienes hacen de mediadores educativos de La Aventura de la Vida, insertándola en los proyectos educativos de centro, en los planes currículares, en las actividades escolares y extra-escolares, en las dinámicas de escuelas de padres y, también, en las diferentes formas de proyección comunitaria de las escuelas.

Los otros 15.000 niños y niñas están en la calle: viven en la calle o pasan sus días en la calle. Son niños y niñas trabajadores, en muchos casos, y en otros, simplemente, "gamines", que es una de las expresiones para señalar a los niños que viven en la calle por abandono y desprotección.

 

Con esos niños, se trabaja a través de mediadores comunitarios y barriales, jóvenes y adultos que se preparan en los temas básicos de La Aventura de la Vida –autoestima, habilidades sociales, hábitos de vida, drogas- para poder generar espacios de encuentro y conversación con niños y niñas, y buscar formas de desarrollo personal y social, a pesar de las circunstancias en que viven. Sin embargo, el programa se hace, en estos casos, en concertación con las entidades gubernamentales que tienen como responsabilidad el bienestar de las familias y, en especial, de la población infantil. Se busca así que La Aventura de la Vida sea una estrategia para insertar a esos niños y niñas a sus familias, a la escuela, a la sociedad, con nuevas ofertas de protección y bienestar social.    


En ambos casos, es decir, en las escuelas o en los espacios comunitarios, La Aventura de la Vida se hace a través de 36 sesiones –generalmente una por semana-, en las que se abordan los diferentes ejes temáticos del Programa y se van analizando a partir de las propias vivencias y percepciones de niños y niñas: se trata de construir, con todos, nuevas realidades, nuevas habilidades, nuevos conocimientos, nuevas actitudes, nuevos valores.

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(c) Edex 2001-2006.