| El
contexto de trabajo de La Aventura de la Vida en los países
de Iberoamérica |
Las realidades
sociales y económicas de los 18 países de Iberoamérica
que hacen La Aventura de la Vida son diferentes, pero muchas de
sus características son comunes:
| Los
niños y niñas a quienes llega el Programa La
Aventura de la Vida, pertenecen a los estratos más
pobres de población en todos los 17 países de
Latinoamérica. Pobreza que niega, entre muchos derechos,
el derecho a la salud, aspecto central en el trabajo de la
Red Iberoamericana de Educación sobre Drogas. |
Dónde
están los niños y niñas con quienes trabajamos:
|



|
 |
235.000
niñas y niños participan en el año 2001
de La Aventura de la Vida. |
 |
220.000
desarrollan el programa en sus escuelas, y sus profesores
y profesoras son quienes hacen de mediadores educativos
de La Aventura de la Vida, insertándola en los proyectos
educativos de centro, en los planes currículares,
en las actividades escolares y extra-escolares, en las dinámicas
de escuelas de padres y, también, en las diferentes
formas de proyección comunitaria de las escuelas.
|
 |
Los
otros 15.000 niños y niñas están en
la calle: viven en la calle o pasan sus días en la
calle. Son niños y niñas trabajadores, en
muchos casos, y en otros, simplemente, "gamines",
que es una de las expresiones para señalar a los
niños que viven en la calle por abandono y desprotección.
|
| |
Con
esos niños, se trabaja a través de mediadores
comunitarios y barriales, jóvenes y adultos que se
preparan en los temas básicos de La Aventura de la
Vida –autoestima, habilidades sociales, hábitos de
vida, drogas- para poder generar espacios de encuentro y
conversación con niños y niñas, y buscar
formas de desarrollo personal y social, a pesar de las circunstancias
en que viven. Sin embargo, el programa se hace, en estos
casos, en concertación con las entidades gubernamentales
que tienen como responsabilidad el bienestar de las familias
y, en especial, de la población infantil. Se busca
así que La Aventura de la Vida sea una estrategia
para insertar a esos niños y niñas a sus familias,
a la escuela, a la sociedad, con nuevas ofertas de protección
y bienestar social.
|
| En
ambos casos, es decir, en las escuelas o en los espacios comunitarios,
La Aventura de la Vida se hace a través de 36 sesiones
–generalmente una por semana-, en las que se abordan los diferentes
ejes temáticos del Programa y se van analizando a partir
de las propias vivencias y percepciones de niños y
niñas: se trata de construir, con todos, nuevas realidades,
nuevas habilidades, nuevos conocimientos, nuevas actitudes,
nuevos valores. |
|