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Recomendaciones a tenor de lo que opinan los técnicos municipales
de prevención.
A
partir del análisis de las entrevistas y los cuestionarios, y
de las propias sugerencias de los técnicos municipales, podemos
formular las siguientes recomendaciones:
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Es
necesario reformular el material en los términos de la Reforma,
para adaptarlo a los cambios previstos, y facilitar su utilización
como material de apoyo a la línea transversal de EpS.
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Sería
interesante hacer un esfuerzo por diferenciar el tratamiento
de los temas en función del curso escolar, para no hacer
un abordaje homogéneo de esa realidad plural que son las
edades de 3º, 4º y 5º:
esta es una labor que el propio maestro puede hacer, pero
para la que sería conveniente que se le dieran orientaciones
lo más precisas posible.
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Debiera
hacerse una mayor especificación de objetivos operativos
y mensurables que, siquiera desde el punto de vista del
proceso, permitiera monitorizar el funcionamiento del programa.
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La
Guía del Profesor sería más funcional si se convirtiera
en una guía didáctica, que especificara los objetivos que
el programa persigue, y la metodología de trabajo en el
aula a seguir para conseguirlos.
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La
propia Guía podría contener una hoja de evaluación que permitiera
obtener un feed‑back directo de la percepción que
tienen los profesores del funcionamiento del programa, y
de su utilidad en el aula.
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Sería
importante un esfuerzo de clarificación y consenso en torno
al papel de los técnicos municipales, en cuya definición
tuvieran ellos ocasión expresa de participar.
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Conservando
el técnico la función de presentar el programa a los centros,
debería desligarse esta actuación de todo lo relacionado
con el reparto material de los álbumes, que debería hacerse
por otras vías, una vez que la presentación hubiera tenido
lugar. Esto requiere un mayor esfuerzo de coordinación,
pero redundará muy probablemente en un mayor compromiso
de los técnicos, al verse definitivamente aliviados de una
"carga" cuyo aspecto material no acaban de encajar.
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Para
que los técnicos asuman la distribución de obsequios a los
padres, han de tener ocasión de hacer sugerencias al respecto,
previas incluso a la selección del objeto (qué, cuándo y
cómo se va a repartir). De lo contrario se puede caer en
la incómoda paradoja vivida este año por un importante número
de técnicos que considerando inadecuado el vídeo
a repartir, desde el punto de vista preventivo, se han visto
"obligados" a repartirlo para no interferir en
la mecánica del programa.
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Debiera
hacerse un esfuerzo por personalizar al máximo la presentación
a los centro del material:
En
uno y otro caso, debería contarse con los COPs para hacer
más correcta y efectiva la entrada del material en los centros.
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Los
plazos de presentación del material a los centros no deberían
sobrepasar la mitad del primer trimestre, pudiendo utilizarse
algún díptico o instrumento similar que contuviera los objetivos
y algunas orientaciones metodológicas.
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Aún
a riesgo de invertir el proceso de crecimiento del programa,
y toda vez que ya puede considerarse sobradamente cumplida
una primera fase de expansión, sería interesante articular
algún modo de inscripción que fomentara un compromiso más
activo de los profesores con el programa.
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Modificar
el formato del "desplegable", restándole contenido
y haciéndolo de más útil manejo, redundaría probablemente
en un mayor nivel de lectura.
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Sería
interesante "explotar" más a fondo la movilización
de padres que el programa consigue, para lograr una implicación
más activa. Respetando, en todo caso, el trabajo que a nivel
municipal se viene realizando con padres.
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Los
canales de comunicación con los técnicos deberían ser más
personalizados, y facilitar una mayor posibilidad de participar
en la definición, desarrollo y evaluación del programa,
poniendo en marcha una dinámica de colaboración real que
podría tener diversas materializaciones:
Se
desaconseja, en todo caso, la presencia en reuniones convocadas
con otro orden del día, en las que el cansancio, la diversidad
de temas y la propia dinámica interna del colectivo, hagan
difícil concentrarse serenamente en el programa OSASUNKUME.
Los
técnicos municipales son los mediadores más adecuados para
la implantación del programa en la realidad, pero para ello
se hace imprescindible establecer flujos de comunicación
que favorezcan un trabajo conjunto y eliminen, o al menos
no acrecienten el desajuste latente percibido por todas
"las partes"
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En
aquellos municipios que no tienen técnico de prevención,
la presentación del programa al Ayuntamiento debería hacerse,
en primer lugar, al técnico que fuera a gestionarlo, y no
al político, a fin de evitar suspicacias y propiciar la
colaboración de quien tendrá que responsabilizarse de la
aplicación real del programa.
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En
general, sería conveniente una coordinación más estrecha
con los técnicos a lo largo del curso, y no sólo en el momento
de poner en marcha el programa, coordinación y apoyo que
sería aún más importante en los municipios grandes, en los
que el Equipo de prevención no puede dedicar al programa
todo el tiempo que un seguimiento directo supondría.
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Implicar
al Departamento de Educación para que avale el programa
a través de los medios que le son propios (COPs, etc...)
favorecería, sin duda, su penetración en el mundo escolar.
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Enfatizar
la importancia de lo local, manteniendo el carácter supramunicipal
del programa. Para ello, entre otras medidas, podría resultar
interesante que la Guía del Profesor, o el posible instrumento
de presentación (díptico, o lo que fuera), incluyera información
sobre los recursos locales: Equipo de prevención, COP, OMIC,
Asociaciones, AGIPAD, ETORKINTZA, ASKAGINTZA, etc...
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