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Inquietante
presencia del consumo de drogas en un contexto
de desinterés social
¡No
podemos bajar la guardia ante las drogas!
Los
diversos estudios sobre consumos de drogas que
retratan su presencia entre nosotros, coinciden
en señalar unas tendencias no muy halagüeñas.
Mientras los principales consumos se mantienen
estables o incluso aumentan, la preocupación
social ante este fenómeno, experimenta un descenso
notable que contraría las apelaciones al compromiso
comunitario en la materia.
Los
consumos de drogas
La
investigación sobre el consumo de drogas realizada
entre nosotros desde la década de los noventa,
permite dibujar con la suficiente nitidez la
evolución experimentada por este fenómeno. El
abuso de alcohol durante las noches de los fines
de semana, ha cristalizado como una conducta
característica de un porcentaje importante de
la juventud de nuestro país. El tabaquismo,
a pesar de pequeños retrocesos, mantiene en
general una presencia notable en los estilos
de vida de jóvenes y adultos. Los derivados
del cannabis continúan su consolidación, convirtiéndose
en la droga estrella del mercado ilícito. El
consumo de cocaína ha sido objeto de un notable
aumento tanto entre adultos como entre jóvenes
y adolescentes. Las drogas de síntesis, lejos
de ser “flor de un día”, vinieron para quedarse
y diversificar más, si cabe, el hipermercado
de las drogas.
Un
mapa complejo, resistente, que requiere una
intervención más decidida en la materia.
¿Despreocupación
social?
En este mismo período se ha experimentado una
tendencia creciente a la despreocupación social
ante este fenómeno. Un asunto que, si bien continúa
ocupando el tercer lugar en el ranking de las
preocupaciones sociales, se encuentra a años
luz de las dos primeras: el terrorismo y el
desempleo.
Este
cambio contiene elementos positivos, pues conlleva
una mayor racionalización del fenómeno, sujeto
ahora a una menor carga emotiva. Sin embargo,
viene acompañado por una tendencia notable a
la delegación en otros de la búsqueda de soluciones,
siendo una minoría los ciudadanos que consideran
que las respuestas han de buscarse entre todos.
Renovar
la apuesta por la prevención
Ante esta situación de consolidación del fenómeno
y desinterés social, se hace necesario reforzar
el compromiso preventivo de la comunidad, propiciando
un mayor protagonismo de la ciudadanía en la
gestión de sus conflictos. Renovar el impulso
preventivo para abandonar definitivamente toda
actuación puntual y desarrollar iniciativas
de eficacia contrastada; para impedir que la
descarga emocional devenga desinterés en lugar
de preocupación responsable; para consolidar,
en definitiva, una cadena preventiva bien lubricada
que haga posible que las nuevas generaciones
sean más capaces de tomar decisiones inteligentes
ante las drogas.
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