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Una
invitación a repensar el trabajo con
madres
y padres
Las
escuelas de padres y madres, a debate
La
Secretaría de Drogodependencias del Gobierno
Vasco acaba de publicar el informe correspondiente
a la evaluación de los programas preventivos
tradicionalmente dirigidos a padres y madres.
Por su interés, y su capacidad para generar
reflexiones en torno a las actuaciones en marcha,
presentamos las conclusiones generales del estudio.
Una
práctica extendida
Los programas dirigidos a padres y madres representan
un número importante de las intervenciones preventivas
que se realizan en nuestra comunidad, dada la
relevancia preventiva atribuida a la familia.
Sin embargo, parece existir un cierto cansancio
entre los Equipos Municipales de Prevención
que dinamizan estos programas, al considerar
que sus esfuerzos no son valorados ni por la
institución a la que están adscritos, ni por
las familias, que tienen una respuesta escasa
ante este tipo de iniciativas. Ante esta situación,
parece obligado reflexionar sobre algunos factores
que pueden estar condicionando la implantación
de este tipo de iniciativas: de un lado, la
necesidad de hacer los programas más atractivos
para sus potenciales destinatarios, utilizando
modernas técnicas de “marketing” y comunicación;
de otro, la necesidad de una fuerte inversión
económica que permita realizar campañas de apoyo
en los medios de comunicación, y financiar acciones
dirigidas a colectivos numerosos, pero organizados
en grupos que no superen las 20 personas.
Límites
y posibilidades
La diversidad y amplitud del colectivo destinatario
requiere la realización de estudios de segmentación
del mismo, y la adecuación de la oferta formativa
a la pluralidad de las familias actuales. Las
exigencias de este tipo de programas, limitan
la población motivada para participar en ellos,
lo que genera una percepción de inadecuación
entre los profesionales que los desarrollan.
A pesar de todo, teniendo en cuenta la modesta
cuantía económica que en general se destina
a este tipo de actuaciones, se puede afirmar
que resultan intervenciones eficientes. Parece
razonable, en todo caso, redefinir con mayor
realismo la cobertura poblacional que se pretende
alcanzar.
Elementos
para el cambio
Para
superar los límites de estos programas, sería
necesario introducir algunas modificaciones,
entre las que cabe citar:
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un
impulso presupuestario que permita realizar
campañas de apoyo a estos programas que
los hagan más conocidos y atractivos;
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un
compromiso activo de las autoridades educativas
en su promoción;
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el
enfoque práctico de los contenidos que
en ellos se aborden;
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la
necesidad de explorar iniciativas no presenciales
que permitan llegar a otros públicos;
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la
implicación del profesorado para garantizar
el éxito de estos programas asegurando
unos mínimos de calidad.
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Un futuro por construir
En definitiva, luces y sombras en una intervención
que, a pesar de apreciarse como positiva, se
reproduce con excesiva autocomplacencia. Pensar
en la prevención familiar en clave de futuro
pasa por imaginar nuevos formatos de actuación,
con diverso grado de exigencia, que permitan
acercarse a los perfiles diferenciales de madres…
y padres.
E-mail:
RuizNoln@ej-gv.es
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