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José Ramón Quirós García, Director de Salud Pública del Principado de Asturias
"Apostamos por una prevención pegada al terreno, en la que los planes municipales jueguen un papel muy relevante"

El Principado de Asturias está culminando el proceso orientado a la elaboración del Plan Regional de Drogodependencias que estará en vigor durante los próximos tres años. El proceso participativo puesto en marcha para la formulación del Plan, así como la importancia concedida a la prevención en la política asturiana de drogodependencias, nos animan a mantener un diálogo con su responsable directo.

¿Cuál es el balance de la actuación desarrollada en Asturias desde la aprobación del anterior Plan de Drogodependencias?
El "Plan de acción regional sobre toxicomanías" de 1992 tuvo el gran acierto de poner encima de la mesa un problema que en aquellos años era tabú y causaba una gran alarma social. Igualmente, fue importante el hecho de debatirlo en la Junta General del Principado, donde se puso de relieve la necesidad de un enfoque global que evitara tratar las drogodependencias como un problema exclusivamente sanitario, que era necesario renunciar a la creación de servicios paralelos a la red normalizada y, sobre todo, que se precisaba una acción colaborativa de las administraciones públicas y la sociedad. Sirvió para demostrar que se podía actuar.

Desgraciadamente, en los últimos años, el Plan no se renovó y fue languideciendo, perdiendo vigencia y desapareciendo en la práctica como espacio de liderazgo y coordinación, no dando respuestas a las nuevas formas de consumo y viéndose desbordado por la demanda de tratamiento sustitutivo, por lo que al incorporarnos al Gobierno decidimos actualizarlo.

¿Cuáles son las características generales del nuevo Plan?
En primer lugar, se trata de un plan realizado de forma participativa con agentes sociales y profesionales que trabajan en distintos ámbitos (educación, servicios sociales, servicios sanitarios, comunicación, empleo, policía...), ya que entendemos que para trabajar en drogodependencias hay que establecer marcos abiertos a la sociedad y a los usuarios de drogas en los que se pueda analizar la situación y las medidas que se consideran más útiles adaptadas al entorno en que se trabaje. En segundo lugar, es un plan que quiere apostar por la prevención pegada al terreno, en el que los planes municipalessobre drogas jueguen un papel muy relevante.

El plan contempla, además, que los tratamientos sean flexibles, adaptados a la situación personal de quién solicita ayuda, normalizados en la red de atención disponible (que hay que reforzar), con una oferta amplia de programas entre los que se pueda "saltar" según lo permita la situación, y que utilice todos los recursos disponibles en la comunidad conectando de forma colaborativa los servicios públicos con los que prestan otras instituciones. También se reserva un espacio relevante para la adecuación de medidas tendentes a favorecer la recuperación social de las personas que limiten o abandonen el consumo de drogas, buscando itinerarios personalizados, no sólo para la formación ocupacional sino también para el empleo del tiempo libre, la mejora educacional o las actividades sociales. Por último, se invierte en formación, en mejorar la información con la creación del Observatorio autonómico sobre drogas y en la investigación de distintos aspectos de interés.

¿En qué ha consistido dicho proceso participativo?
Organizamos una serie de encuentros y talleres de entre uno y dos días de duración cada uno, alrededor de cada uno de los temas llamados a jugar un papel relevante en el plan. Por ejemplo, el primero, que denominamos "La prevención que queremos", recogía diez grupos de trabajo que abordaban diez temas claves para nosotros en el ámbito de la prevención, desde por ejemplo: "cómo implantar programas de prevención en el ámbito escolar", hasta "qué actuaciones se podrían llevar a cabo con hijos/as de drogodependientes" o "qué actuaciones preventivas se pueden realizar en el medio laboral". Cada grupo de trabajo disponía de un/a facilitador/a encargado de que el grupo valorara la situación en Asturias y realizará las propuestas que considerara de mayor interés para nuestra región. A su vez, en los descansos de los grupos se organizaban ponencias de experiencias realizadas fuera de Asturias que tenían que ver con los temas que se trataban.

Este formato favorecía la participación de muchas personas de diferentes ámbitos, que interrelacionaban entre sí en un corto espacio de tiempo. Entre noviembre y febrero organizamos seis encuentros de este tipo (prevención, tratamientos, inserción social, observatorios e información, la sociedad y las drogas, la participación social en drogodependencias) que dieron lugar a una serie de documentos técnicos de apoyo al documento político del plan.

¿Qué lugar ocupa la prevención en este nuevo Plan?
Como ya he comentado, queremos que ocupe un papel relevante, aunque no oculto que es un desafío importante, ya que hay bastante trecho entre decirlo y tener una oferta amplia y, sobre todo, mantenida en el tiempo, de programas bien concebidos que permitan la evaluación. El Plan contempla actuaciones en distintos ámbitos y apuesta por la formación, por la colaboración entre instituciones y agentes sociales, y por la introducción del trabajo "entre iguales", especialmente entre jóvenes y minorías.

¿Cómo se plantean el abordaje de la prevención escolar para los próximos años?
La introducción de actividades de prevención en los centros escolares no es fácil ya que los contenidos escolares son muchos y existe gran competencia por los tiempos del profesorado que, en muchas ocasiones, está cansado de actuaciones puntuales. En Asturias se ha iniciado un trabajo conjunto de la Dirección con la Consejería de Educación y Cultura que ha permitido poner en marcha el programa "¡ÓRDAGO!" en más de 140 centros de secundaria, y de forma piloto el programa "Aire fresco en centros escolares" en tres zonas de nuestra región.

Nuestra idea es ofertar programas bien construidos, con materiales adecuados, y crear espacios conjuntos de trabajo con docentes, alumnado, padres y madres y ayuntamientos, que permitan adaptar el programa al centro. En este sentido, la creación de coordinadores de salud entre el profesorado que permitiera la construcción de un programa de educación para la salud estable en el centro, facilitaría la implantación y mejora de estas actuaciones.

Plan Regional sobre Drogas
General Elorza, 32
33.001 Oviedo

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