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Antonio Morales Méndez. Alcalde de la villa de Agüimes (Gran Canaria)

“La ordenanza de protección al menor es fruto de una amplia participación de los jóvenes, las asociaciones y los profesionales”

El municipio grancanario de Agüimes ha estado presente en los medios de comunicación en los últimos meses como consecuencia de la aprobación y puesta en marcha de una Ordenanza municipal. Hablamos con su alcalde, un hombre de 45 años quien lleva quince años en el ejercicio de su cargo desde una política de izquierdas.

¿Cómo nace la idea de una ordenanza municipal de protección al menor?

Agüimes dispone de unos servicios sociales modélicos. Llevamos trabajando desde hace muchos años con un equipo de intervención familiar y un equipo de atención a las drogodependencias en el que participan psicólogos, psicopedagogos, pedagogos, educadores de familia, trabajadores sociales, médicos, animadores, etc. Fruto de esta experiencia, detectamos un sector de la población susceptible de riesgos. Nos preocupó el detectar en los menores y jóvenes una mayor tendencia a la violencia, a la apatía, al consumo de drogas, al consumismo, a la falta de compromisos…

Como grupo de izquierdas pensamos que debemos ir más allá de un continuo debate sobre propuestas económicas, creación de infraestructuras, etc. Pensamos que debíamos provocar un debate social amplio en el seno de nuestra sociedad. Debatir con las familias, los colegios y los jóvenes el papel que nos corresponde a cada uno y si lo estamos haciendo bien o no. Por eso pusimos en marcha la elaboración de una ordenanza que, amparada en la Ley General de Educación, en la Ley de Drogodependencia de Canarias y en la Ley de Protección del Menor de Canarias, nos permitiera crear un marco de actuación para propiciar políticas rigurosas de formación y prevención para las familias y los menores.

¿Cuáles son los objetivos básicos de esta iniciativa?

Potenciar un proceso socioeducativo comunitario, con la puesta en marcha de programas de apoyo y de acompañamiento a los padres, cuya base de trabajo se centre principalmente en la formación.

Fomentar hábitos de vida social sanos y seguros mediante el establecimiento de ofertas de participación y de integración social de los menores del municipio.

En definitiva, poner en marcha un gran proceso de prevención a través de la formación y la información, del diálogo y del debate.

¿Cómo ha sido el proceso de elaboración de la Ordenanza?

El proceso de elaboración de la Ordenanza ha durado ocho meses. Realmente, el inicio de este trabajo debemos trasladarlo a unos años anteriores. En realidad, desde que empezamos a realizar en este municipio un proyecto serio y riguroso desde distintas áreas municipales (cultura, deportes, educación, juventud, servicios sociales…) encaminado a promover políticas de dinamización y participación ciudadana. De ahí surgen los equipos de intervención familiar; el equipo de atención a las drogodependencias; los hogares para menores; los hogares para jóvenes; el piso de emancipación; la Universidad Popular, etc. Pero fue en de septiembre de 2001 cuando nos propusimos realizar esta Ordenanza.

Decidimos implicar a toda la colectividad. Realizamos asambleas populares en todos los barrios; nos reunimos con las asociaciones de vecinos; fuimos a todas las aulas de la ESO, clase por clase; fuimos a todos los Consejos Escolares; se debatió en el Consejo Escolar Municipal; lo debatimos con jueces y fiscales, también con los inspectores de educación. En este trabajo han participado fundamentalmente los concejales de juventud y servicios sociales y los equipos de estas áreas.

¿Qué contenidos destacaría?

Se prohibe el consumo del alcohol y tabaco en los espacios públicos, la publicidad de estos productos en los espacios públicos también, la financiación de actos municipales con dinero de empresas que comercializan tabaco y alcohol, y se crea una gran escuela de padres de carácter municipal. Se incluye además el mandato de que los padres deben velar para que sus hijos menores, en edad escolar, y en días lectivos, no estén en la calle a partir de las once de la noche para evitar que al día siguiente se duerman en clase y no atiendan; en definitiva, que no estén en condiciones para recibir una enseñanza con dignidad y calidad. Se promueve igualmente políticas de igualdad, de solidaridad, la educación en valores morales frente a los materiales, etc.

¿Qué respuesta ha tenido en el municipio su entrada en vigor?

La respuesta ha sido positiva. Las familias, los colegios, las asociaciones vecinales y colectivos sociales, además de una gran mayoría de los menores afectados ha apoyado la medida y la han valorado, en la medida en que suponía un instrumento no sólo de prevención sino también de apoyo ante situaciones reales de riesgos o de problemas existentes.

¿A qué obedece el impacto que ha tenido en el resto de España?

Inicialmente el impacto se produjo por el tratamiento sensacionalista de una parte importante de los medios de comunicación, más dados a vender a costa de lo que sea que a informar objetivamente o formar responsablemente. A continuación observamos como la mayoría de la sociedad captó inmediatamente el mensaje. Detectamos una preocupación generalizada, que muchas veces no se expresa verbalmente, acerca de las situaciones de riesgo de los menores.

Vivimos en un sistema neoliberal, ultraliberal, donde prima el consumismo desaforado y una pérdida de valores extraordinaria. Desgraciadamente muchos expertos coinciden en que, por muchas causas, una de cada dos familias ha hecho dejación de la educación de sus hijos. Una sociedad libre necesita normas de convivencia. No hay libertad sin leyes, decían los primeros liberales. Yo creo que, cada vez más, somos conscientes de esta situación. Sólo hace falta que alguien formule propuestas para que una buena parte de la sociedad se agarre a ellas como una tabla de salvación en un naufragio.

No pretendemos ser pesimistas. Todo lo contrario. Nos sentimos cargados de razones para luchar por cambiar este modelo de sociedad. Por promover políticas que siembren ilusiones, que luchen contra la xenofobia, la violencia de género, el consumismo, la violencia, la apatía, la explotación de los más débiles. Los jóvenes necesitan relacionarse, encontrarse. Lo que no nos parece bien es que estos encuentros se produzcan a través del alcohol u otras drogas. Las instituciones públicas debemos promover políticas alternativas a través de la cultura, la educación, los deportes, el asociacionismo…

Tenemos que trabajar todos mucho más por potenciar los valores humanos frente a los materiales. Que esta aparente abundancia no nos duerma las conciencias. Entiendo que este ha sido el mensaje que ha captado la sociedad española. Una sociedad desorganizada, a la que los partidos tradicionales ofrecen cada vez menos soluciones concretas a los problemas reales. Desgraciadamente.

Ayuntamiento de Agüimes
C/. Dr. Joaquín Artiles, 1
35260 Gran Canaria, Las Palmas

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