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Julio
Calzada, Director de la ONG uruguaya El Abrojo.
EN
MATERIA DE DROGAS, LA COOPERACIÓN DE LOS PAÍSES
DESARROLLADOS DEBE CENTRARSE EN EL FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL
Y EN EL EJERCICIO DE LA CIUDADANÍA
El
Abrojo es una de las ONG más activas de Uruguay en el campo
del desarrollo humano. Miembro de la Red Iberoamericana de ONG
que trabajan en Drogodependencias, RIOD, desarrolla desde hace
varios años el programa La Aventura de la Vida, de cuyos
resultados en su país nos habla en esta conversación.
¿Qué
es El Abrojo?
El
Abrojo es una ONG activa en Uruguay desde 1988. Somos una organización
comprometida con la promoción del desarrollo social. Intentamos
impulsar proyectos de intervención en los diferentes campos
en los que actuamos, e influir o participar en el diseño
de las políticas sociales. En los últimos cinco
años hemos trabajado básicamente en los siguientes
ejes temáticos: Infancia, adolescencia y juventud, Pobreza
crítica, y Formación sociolaboral con adolescentes
y jóvenes.
¿Cuál
es el panorama actual del consumo de drogas en Uruguay?
Existe
un abismo entre el uso de drogas legales e ilegales. La problemática
del alcohol se agrava sistemáticamente, estando el inicio
del consumo en los 12 años, y equiparada entre niños
y niñas, cuando hace 50 años la edad de inicio masculina
era de 17 años y la femenina de 23 años. Esto genera
un cambio cultural de primer orden en la sociedad uruguaya, que
acompaña a los patrones generales del consumo de la sociedad
europea. Estamos hablando de índices de prevalencia del
80% de consumo de alcohol y 30% de consumo de tabaco, en tanto
la prevalencia del consumo en marihuana no supera en ningún
caso el 7 % y la del consumo mensual de cocaína ni siquiera
llega al 1 %. El eje para desarrollar la prevención en
nuestro
país es el uso del alcohol.
¿Cómo
actúan el Gobierno y desde la sociedad civil ante esta
situación?
Para
hablar de las políticas sociales en los países de
América Latina en los últimos años, es necesario
aludir a la crisis generalizada, la economía, la caída
del producto interior bruto, la deuda, etc. Se ha avanzado en
los lineamientos, en las aspiraciones de tales políticas,
particularmente en el campo de las drogas, pero la disponibilidad
de recursos para implementarlas ha sido mínima. La Junta
Nacional de Drogas, que es el organismo rector de las políticas
públicas en la materia, ha tenido una actitud muy dinámica
en los últimos años, al asumir el tema del alcohol
como un eje preponderante, y al intentar sensibilizar a la población
de que tenemos un problema con el alcohol más generalizado
y con mayor gravedad que con otras sustancias; ha desarrollado
estrategias de amplio espectro, que abarcan desde la promoción
de habilidades para la vida hasta la minimización de riesgos.
¿Cómo
es vuestra experiencia con la aplicación de La Aventura
de la Vida?
Conocemos
La Aventura de la Vida en 1998. En mayo de ese año firmamos
un acuerdo de cooperación con EDEX, que nos donó
los materiales didácticos y ofreció capacitación
para desarrollar el programa con mil niños y sus profesores.
En Uruguay tenemos una ventaja comparativa en relación
con otros países de América Latina: un 9% de la
población en edad escolar, está escolarizado. Esto
nos planteaba unas posibilidades de la mayor relevancia para el
desarrollo de La Aventura de la Vida. En el año 1999, pudimos
hacer una primera experiencia en un colegio; en el año
2000 la pudimos generalizar a diferentes colegios, y ya en el
año 2001 expandirla, logrando, con el apoyo de la Diputación
Foral de Bizkaia en el 2002, una cobertura importante para la
realidad uruguaya. Hemos dado un gran impulso al programa en el
último año, pasando de poco más de mil niños
y niñas a 3.500.
¿Se
involucra el Gobierno?
Para
hacer viable este desarrollo hemos establecido un convenio con
el gobierno uruguayo, lo que nos ha permitido presentarlo en la
escuela. El primer salto, en términos institucionales,
viene dado por el hecho de que en este proyecto se involucran
en el año 2000 el Consejo de Educación Primaria
y la Junta Nacional de Drogas, los dos organismos con mayor competencia
del Estado uruguayo en esta materia. El programa ha sido declarado
de interés nacional, y ello nos exige retos como el de
evaluar los resultados de su aplicación. La evaluación
recién terminada nos ha permitido comprobar cómo
se comienzan a dar ciertas modificaciones significativas entre
aquellos niños que participan en el programa frente a aquellos
que no lo hacen.
¿Cómo
se ve desde vuestro país la cooperación internacional?
Las
políticas de cooperación se basan en datos macro.
Eso hizo que países como Uruguay o Argentina fueran vistos
como no receptores de cooperación. Se hace un análisis
por producto bruto interno, que no está vinculado al desarrollo
real de la economía del país. La primera pregunta
que me haría como responsable de estas políticas
es: si Argentina paso de ser un país de primer mundo a
ser un país de cuarto mundo en un año, con un 60
% de la población bajo la línea de pobreza y un
40% en la indigencia, ¿qué pasó aquí?
Esta sería una primera reflexión que los países
del primer mundo se deberían de hacer: en función
de qué elementos se definen las políticas de cooperación.
Segundo si hoy pensamos en Chile, por ejemplo, que es el único
país de América Latina que crece, lo hace en condiciones
de una profunda inequidad. Entonces, los índices que se
manejan, por ejemplo los índices de desarrollo humano de
Naciones Unidas, deberían de tener en cuenta las condiciones
de equidad intrínseca de cada país.
Un eje clave de la Cooperación debería ser el de
la dignidad, educar para vivir en sociedades más equitativas
y más justas. Trabajar en educación para la ciudadanía
en todos los proyectos, incluso aquellos que se plantean para
situaciones de emergencia. Si hay una población en situación
de hambre en determinados momentos, está perdiendo un derecho
básico de ciudadanía. Es el derecho a la dignidad
el que está en juego.
www.elabrojo.org.uy
  
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