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Un 31 de mayo con especial trascendencia por la aprobación del Convenio internacional sobre tabaco.

LOS JÓVENES QUE VEN HABITUALMENTE FUMAR EN LAS PELÍCULAS TIENEN UN MAYOR RIESGO DE HACERSE FUMADORES

La Organización Mundial de la Salud convoca este 31 de mayo el Día Mundial sin Tabaco. En esta ocasión, el mundo del cine y de la moda están en el punto de mira de la institución. La aprobación por unanimidad del Convenio Marco de Control del Tabaquismo por parte de los 190 Estados miembros de la OMS, y el premio concedido al Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo del que EDEX es miembro, por su acción en el campo de la prevención, dotan a esta jornada de especial significación.

A vueltas con el glamour

El cine y la moda constituyen un terreno particularmente fértil para las actividades de comercialización de la industria del tabaco, ofreciendo un potencial inmenso para influenciar al público; sobre todo a los jóvenes. Realmente, el cigarrillo no tiene por sí mismo ninguna personalidad, ni clase social ni emociones. Se trata de un cilindro compuesto de tabaco, papel, cola y hasta 600 productos químicos. Es el único producto de consumo existente que ha sido diseñado para crear y mantener la adicción, y que acaba matando a la mitad de sus usuarios habituales. Pero en manos de una estrella de la pantalla, ese cilindro se convierte en un instrumento poderoso. Sirve de apoyo perfecto para los actores, cuando están felices, cuando están tristes, cuando tiene problemas, cuando no los tienen, cuando están enfadados, cuando están tranquilos e incluso cuando no tienen nada que hacer.

Las estrellas de la gran pantalla (y de la pequeña) son héroes en nuestros días. Los jóvenes que ven fumar en las películas tienen mayor propensión a ser fumadores. Las compañías tabaqueras lo sa-ben muy bien. Los cigarrillos Marlboro, primera marca de Philip Morris, han aparecido al menos en 28 de las películas más taquilleras de Hollywood de los últimos diez años; un récord que no han conseguido superar ni las estrellas de carne y hueso más famosas.

Los adolescentes no fumadores cuyas estrellas favoritas fuman con asiduidad en la pantalla, tienen dieciséis veces más posibilidades de tener en el futuro actitudes positivas con respecto al tabaco. Y lo que es aún más importante, el 31% de los adolescentes que han visto más de 150 escenas de fumadores en las películas, tanto en cines como en vídeo o en televisión, han probado un cigarrillo, mientras que la experimentación con tabaco baja al 4% de los adolescentes que han visto menos de 50 escenas. Desde 1988 a 1997, el 85% de las 25 películas más taquilleras de Hollywood contenían escenas en las que el uso de tabaco estaba presente, la tasa más alta desde hace medio siglo. Un tercio de los filmes considerados para adolescentes y una quinta parte de las películas destinadas a niños, mostraron logotipos de marcas de cigarrillos.

Desde 1988 a 1997, el 85% de las 25 películas más taquilleras de Hollywood contenían escenas en las que el uso de tabaco estaba presente, la tasa más alta desde hace medio siglo. Un tercio de los filmes considerados para adolescentes y una quinta parte de las películas destinadas a niños, mostraron logotipos de marcas de cigarrillos.

Llamada a la acción

La OMS pide a la industria del espectáculo, y en particular al mundo del cine y de la moda, que deje de promover un producto que lleva a la muerte a uno de cada dos consumidores habituales. Con este propósito, invita a la industria del cine a que:

• Certifique que no obtiene financiación alguna proveniente de la industria del tabaco. Los productores deberían incluir un certificado en los créditos de la película declarando que ninguna persona de la producción ha recibido algún tipo de pago (dinero en metálico, cigarrillos gratuitos u otros regalos, publicidad gratuita, préstamos sin intereses u otras ventajas) a cambio de usar o mostrar tabaco en la película.

• Exigir fuertes medidas publicitarias contra el tabaco. Los estudios y las salas de cine deberían difundir un mensaje publicitario enérgico antes de la proyección de cualquier película en la que haya presencia del tabaco, sea cual sea la edad del público a la que esté destinada.

• Dejar de identificar las marcas de tabaco. No debe haber identificación alguna de marcas de tabaco ni de imagen de marca de un producto de tabaco (como por ejemplo carteles) en las escenas o en segundo plano.

• Aplicar un sistema de clasificación de las películas. Todo uso del tabaco o la presentación de un anuncio publicitario o de una imagen favorable al tabaco, debería implicar que esa película fuera clasificada dentro de la categoría para adultos, o que se requiriera la autorización de los padres. Estas películas podrían obtener una clasificación menos restrictiva si, mediante votación especial, los responsables estiman que la presentación del tabaco refleja de manera
clara y sin ambigüedades los peligros y las consecuencias del tabaquismo.

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